La hora del cuento es un momento
mágico que puede surgir tanto en el ámbito escolar como en el hogar, puede
surgir de forma totalmente inesperada y es un momento crucial donde los niños
disfrutan de la lectura a través de la escucha activa de cuentos o historias.
Existe una gran diferencia entre
leer un cuento y narrarlo, es por eso que en esta unidad hemos aprendido tres
tipos de transmisiones literarias que el día de mañana utilizaremos en el aula
con nuestros alumnos.
-Narración
-Cuentacuentos
-Lectura
El cuentacuentos a día de hoy
sigue siendo el medio más directo para
aproximar el niño a la lectura. Una de las muchas ventajas que encontramos a
transmitirlo de forma oral, es que permitimos
a través de la narración libre que el niño desarrolle su originalidad y
cree un mundo paralelos, inventándose a los personajes o el lugar donde se
desarrolla toda la historia.
El pasado Jueves 25 de Abril, en
la clase de Literatura realizamos un taller de cuentacuentos. Este taller
consistía en dividirnos en grupos de tres, a cada uno se nos ejercía un papel:
lectura con libro, narración con cuento y cuentacuentos. Así posteriormente íbamos
rotando de grupos con el fin de contar nuestro cuento a distintas personas.
En mi caso, escogí la estrategia
de narración con libro, ya que la veía la más complicada de realizar, al tener
que recordar la historia y narrarla con mis propias palabras; por lo que yo
escogí esta estrategia con el fin de poder practicar, ya que pienso que en un
futuro es la que más desarrollaré en el aula con mis alumnos.
El cuento que escogí para ese
trabajo fue el de Mateo (mismo cuento que el del trabajo 1), ya que me parece
un libro distinto, desde la historia o la forma de narrar la autora los
acontecimientos, hasta las ilustraciones que tiene. Lo considero un muy buen
libro con el que empezar a desenvolverme, y ya que tenía familiaridad con él
por el trabajo anterior, me pareció una buena oportunidad. También considero
como punto clave, que la importancia de la estrategia de narración con libro,
es un buen libro con dibujos, y en mi caso el libro en general era muy visual y
expresivo.
He escogido este libro para
niños de 5 años ya que es la edad en la que los niños han podido experimentar
el perderse en algún momento y han podido sentirse como Mateo en algún determinado
momento; no hablo del hecho de estar tranquilos (como Mateo) en el momento de
estar perdidos, sino el hecho de realizar muchas acciones como gritar o hacer
llamar la atención de cualquier persona con el fin de buscar ayuda. También,
aunque los niños de cinco años ya tienen menos apego a sus madres, siguen en un
momento crítico de su desarrollo en la que la figura de mamá es esencial, por
lo que gracias a la historia de Mateo los niños tendrán mucha facilidad de
sentirse identificado con el protagonista por el apego que tiene con su mamá.
La preparación del libro
consistió en la lectura del libro (con una vez para refrescar la memoria bastó)
y posteriormente fue la repetición de la historia en voz alta varias veces; al
principió probé con contar el libro en primera persona (como si yo fuer Mateo),
no obstante, me di cuenta de que no lo hacía con soltura y me costaba mucho
arrancar por lo que opté a contarlo en tercera persona. Me dejaba llevar por
las ilustraciones y contaba la historia con mayor fluidez. En los momentos de
sonidos o cuando hablaban los personajes opté finalmente por cambiar la voz, ya
que consideré que era una buena forma de contárselo a los niños. Finalmente se
lo conté a mi hermana pequeña, que aunque tiene 12 años es lo más cercano que
tengo de una persona de corta edad y me dio algunos consejos como: ‘En esta parte no des tantos detalles porque
aburre un poco, cuéntalo más rápido’.
A la hora de realizar la
exposición la primera vez en clase, honestamente fue un poco caos, a diferencia
de cuando lo realicé en casa, en el aula no estaba centrada y me costó mucho
seguir el propio hilo de la historia al principio; sin embargo, finalmente
logré relajarme más y contar la historia de forma más calmada y más parecido a
cómo lo estaba haciendo el día anterior. Aunque (honestamente) no fue mi mejor
vez, mis compañeros me dijeron que lo había realizado con mucha soltura y
naturalidad, me comentaron que en momentos donde el personaje habla le dedicara
un poco más de tiempo tanto a la narración como a la visualización de las
ilustraciones.
La segunda vez que lo conté ya
fue diferente, más relajado y ya no se me olvidaban partes de la historia que
la vez anterior si. A medida que lo iba contando me solté más y
sorprendentemente no me dio vergüenza el hecho de contárselo a personas que no
conocía, fui adquiriendo seguridad. Mis compañeros no me comentaron nada
negativo a cerca de mi narración, simplemente comentaron que los dibujos no los
veían muy acertados para niños de Infantil.
La tercera y última vez, decidí
contar la historia más calmada y personalmente creo que fue la mejor vez, ya
que me di cuenta de que las veces anteriores parecía que ‘corría’ por acabar, a
diferencia de esta vez que fue más tranquilo y hasta yo lo disfruté más. En esta ronda mis compañeros no me dijeron
nada negativo, recalcaron que les gustó mucho la forma tan calmada en que lo
contaba y cómo al saberme la historia muchas veces me anticipaba a la imagen,
eso les permitía poder escuchar bien la historia y a la vez poder centrarse en
las imágenes ya que siempre dejaba unos segundos antes de seguir con la
historia.
Tuve la oportunidad, gracias a
mis compañeros, de conocer libros tan bonitos como: ‘El punto’, ‘ La princesa y el guisante’, ‘El zar’, ‘Feliz cumpleaños
Vivi’ o ‘Donde viven los monstruos’.
Como he mencionado al principio,
esta actividad me parece esencial y muy importante para mi futuro como docente;
ya que semanalmente tendré que dedicar un tiempo para la lectura en mi aula.
Gracias a esta actividad no solo me han evaluado sino que me he autoevaluado
como futura cuentacuentos, he descubierto los puntos a destacar a la hora de
contar a alguien un cuento: la tonalidad, la intensidad que tengo que dar a
ciertas frases o palabras, la duración de un cuento… También creo que ningún
grupo de niños será igual que otro, por lo tanto tendré que ir adaptando mi
forma de contar un cuento en función del grupo y los diferentes perfiles de
niños. Aunque no haya tenido la oportunidad de trabajar a nivel personal las
otras dos estrategias, las considero muy importantes también cuando se quiera
contar un cuento, ya que cada una exige un modelo distinto de contarlo.
Hola Patricia!
ResponderEliminarEstoy totalmente de acuerdo en que la narración de cuento es la estrategia que más práctica necesita y la que seguramente utilicemos más en el aula. Has realizado una buena introducción ya que has explicado claramente las diferentes estrategias.
Esta bien que previamente lo hayas practicado en casa, contárselo a alguien cercano para coger confianza e ir más segura. Los consejos que te dieron me parecen bastante útiles ya que detenerse en cada página para ver las ilustraciones tranquilamente forma parte de la actividad.
Espero poder disfrutar algún día de tu cuento.
Un saludo.
Bien, Sara, pero lee mi comentario.
EliminarEstá casi perfecto, Patricia, pero tienes que cuidar muy bien la terminología y no hacer afirmaciones que contradigan lo que hemos visto en la teoría:
ResponderEliminarTendrías que explicar un poco mejor, en la introducción, en qué consisten cada una de las tres estrategias y cuando debemos usar cada una de ellas.
- "El cuentacuentos a día de hoy sigue siendo el medio más directo para aproximar el niño a la lectura." No. El cuentacuentos acerca al niño a la literatura pero es la lectura de cuentos lo que le aproxima a la lectura". Recuerda que contar y leer no son lo mismo y que tampoco es exactamente igual cuentacuentos y narración con libro.
- "por lo que yo escogí esta estrategia con el fin de poder practicar, ya que pienso que en un futuro es la que más desarrollaré en el aula con mis alumnos." Pues no deberías. Como vimos en clase, tienes que alternar las tres estrategias... a no ser que trabajes en el 1er ciclo.